El estigma del enfermo mental Parte 2

 La locura no se puede encontrar en estado salvaje. La locura no existe sino en una sociedad, ella no existe por fuera de las formas de la sensibilidad que la aíslan y de las formas de repulsión que la excluyen o la captura.

Michel Foucaul

En la primera parte vimos que el sujeto que tiene una enfermedad mental se ve desde dos diferentes miradas: como alguien normal y al mismo tiempo como individuo marginal. Y para que pueda tener una identidad, tiene que ser a partir de los otros que lo rodean, de aquellos que se hacen llamar normales. La identidad se forma a partir de nuestras relaciones con los demás, de nuestra subjetividad, de las experiencias sociales que vamos teniendo.

Si bien, la familia juega un papel muy importante en las experiencias que va teniendo la persona que tiene una enfermedad mental, también la sociedad debe tener un papel y crear un lazo, haciendo a un lado el estigma y hacer pertenecer al sujeto, no tratándolo de manera diferente, sino igual como se trata a los llamados normales.

¿Cómo podríamos lograrlo? Debe existir una relación entre el normal y el estigmatizado (lo escribo así para que pueda ser un poco más claro); creando espacios donde convivan ambos, donde el encierro no sea la opción, ni el aislamiento la manera en que la sociedad se vea a sí misma como sana. Además, evitar que las personas con una enfermedad mental solo se sientan desapercibidas o pertenecientes a lugares así.

La familia también debe dejar de cargar ese estigma, que el tener un miembro con una enfermedad mental no sea motivo de vergüenza, de rechazo o sentirse ajena a las otras. Sintiendo que la única manera de dejar ese estigma sea el abandonar a su familiar en un lugar donde muchas veces las instalaciones son deplorables. Que por ser minoría no tienen derecho de dormir en un lugar digno. Un lugar donde solo son depositados y olvidados, no solo por la familia sino por la sociedad.

hospital ps

Aquel lugar donde se les encierra se convierte en su cárcel, pero no una cárcel cualquiera, puesto que ellos no son responsables de sus actos. Viven una realidad distinta a la nuestra la pregunta es ¿en su realidad ellos se ven diferentes a nosotros? Si ellos en su realidad se ven diferentes a nosotros, la pregunta es ¿por qué?, ¿será que le atribuimos ese lugar a esos que nos son diferentes?, ¿les asignamos que rol deben seguir?, ¿qué papel interpretar? Eso lo trataremos de ver en la siguiente parte.

Gracias otra vez por visitar la página de Psicólogos del Estado de México. Si te gustó compártelo en tus redes sociales, o bien, si tienes una duda, comentario o sugerencia puedes escribirla en la parte de abajo o mandármela al correo electrónico dalila.ruaro@gmail.com

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