El estigma del enfermo mental parte 3

La locura es la única reacción sana para una sociedad enferma.

Thomas Scheff

En el artículo pasado, vimos que al sujeto con una enfermedad mental, muchas veces, es abandonada por su familia, por ser diferente, pero, una pregunta importante sería ¿cómo se ven a ellos mismos?, ¿se consideran distintos a los llamados normales?, ¿qué rol juegan?

Thomas Scheff dice que El individuo juega su rol articulando su conducta con las señales y acciones de otras personas implicadas en la relación. Es decir, que a quien se le asigna un rol, o que juegue un  papel, lo hace, o termina haciéndolo, inclusive si no lo desea.

En el caso de los sujetos con una enfermedad mental pasa lo mismo, se les asigna ese rol, el de loco, y tal vez lo asumen porque es el único camino que pueden seguir para hacer frente a esa situación, situación de anormalidad, sujetos que tienen conductas inadaptadas, inadecuadas  para los normales, normales que están viendo quienes no hacen lo que se espera de ellos dentro de una sociedad, de no ser lo que se espera entonces, se encasilla en algo, cada quien tiene un rol, cada quien juega un papel, el de un médico respetable o el de un enfermo mental, esto produce sanciones negativas por parte de los otros, ¿y  quiénes son los que dictaminan qué conductas son inadaptables?, la misma sociedad, cada cultura tiene sus propias normas, te dicen cuales están permitidas y cuáles son las sancionadas.

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Sin embargo, algo queda por preguntarse, ¿para qué son asignados los roles?, ¿por qué la sociedad dice quién está loco si un sujeto tiene conductas “anormales”?, ¿por qué la sociedad te determina uno?, como se ha visto, la sociedad tiene que tener el control sobre cada acto, cada conducta, el control sobre uno mismo.

Éste control social no se aplica para todos los sujetos, no involucran al enfermo mental, más bien se refieren a los que llamamos maleducados, ignorantes, los criminales; a los enfermos mentales se les clasifica como desviados, que a diferencia del transgresor que comete un acto, el “desviado es el individuo a quien se le ha aplicado ese rótulo”, así lo llama Thomas Scheff.

Por lo tanto, a los enfermos mentales se les llama desviados, no por los actos que ellos hacen, sino por los actos que se cree que realizan, dictaminando así como deben de actuar cuando están frente a otros sujetos, y no sólo eso, sino que las conductas se adaptan a ciertas situaciones, por ejemplo, si un sujeto se  encuentra en una misa o reunión de negocios no podría ponerse a bailar ni dar gritos frenéticamente, pues sería llamado “loco”.

EL rol del loco es  asignado por otros. Uno de los aspectos del carácter voluntario del juego de roles consiste en el grado en que el actor cree el papel que está jugando, los roles se juegan con convicción y escepticismo, esto ocasiona dudas, respecto a si juegan su rol o son juguetes de ese rol. Una vez que se ha adquirido un rol, después resulta difícil poder cambiar a otro papel, sin embargo cuando se está en el rol del enfermo mental, resulta un tanto diferente, pues en estos casos aparece el tema de incurable, porque además de esto, desde la infancia se ha bombardeado de información que el estar loco es un término que se puede utilizar en un contexto de burla, una palabra que se puede utilizar como un término ofensivo. Los niños juegan a ser un loco, tanto ellos como los adultos cuando se enfadan y están discutiendo con otros, terminan diciendo: estás loco, entonces quien juega y quien dice que el otro está loco, no puede serlo, ya que teme ser uno.

enfermedad mental

Se teme al sujeto que se ve diferente, a aquel que lleva consigo un estigma, el hablar del “loco” es hablar de un ser marginal, el rechazo de la sociedad, los amigos y la familia se convierten en rótulos, sin embargo, el estigma no sólo se le adjudica al sujeto con la enfermedad mental, sino también a la familia, por el hecho de que uno de los miembros del grupo es visto como “loco”. Entonces, la familia adopta como estrategia el ocultamiento de la enfermedad de su familiar, se convierten en “encubridores”, pues la vergüenza de admitir el diagnóstico de una enfermedad mental implica que el sujeto ha pasado de ser un sujeto “normal” a un sujeto “anormal”.

El tener que cuidar del enfermo, además de ayudarlo económicamente, provoca un desorden en la familia, ya que cada uno tenía que cumplir un rol determinado, éste se ve afectado si uno no logra cumplir el suyo, ocasionando que se le quite ése rol y se le adjudica otro, el rol del enfermo mental, pero no es así de fácil, la familia va atravesando varios procesos para llegar a este punto.

Por lo tanto, la familia juega un papel fundamental en la vida del sujeto al que se le ha diagnosticado la enfermedad, como se ha mencionado anteriormente, se categoriza sin darse cuenta, siendo la familia la primera en estigmatizar al sujeto, al ver el comportamiento de ellos llegan a sentir rechazo, incomprensión, negación, enojo, desesperación, miedo, pues no logran entender el porqué de su comportamiento; el estigma de la familia hacia el enfermo mental es lo que ayudará al sujeto o no a sentirse parte de la sociedad, pues si lo hay difícilmente él podrá sentirse parte de ella.

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