LOS CELOS: UN PROBLEMA EN LA PAREJA!

“Amar no es -Secuestrar- a la persona amada, apropiarse de ella o poseerla como un objeto; amarla es ponerle alas y acompañar su vuelo”

Walter Riso

Tener celos en nuestra relación de pareja es tener  miedo a perder a la pareja, a ser engañados o rechazados por ésta, o a que ésta nos sustituya por otra persona.

La respuesta de “Celos” se caracteriza por tener pensamientos distorsionados e irracionales acerca de la relación y de la pareja que generan respuestas de temor y ansiedad, y por otro lado, actuaciones encaminadas a ejercer control sobre las conductas de la pareja con el objetivo de buscar seguridad y mitigar nuestros miedos.

Generalmente la  persona celosa tiene dudas, interpreta las cosas de manera que se mantienen sus dudas o se generan dudas nuevas y trata de reducir ese malestar y esas dudas tratando de controlar a la pareja de diversos modos.

Evidentemente este control que quiere ejercer no lo realiza con la intención de hacer daño a la pareja, sino que se lleva a cabo con un fin adaptativo y en cierto modo egoísta: reducir ese malestar y mitigar la incertidumbre y la inseguridad en relación a una persona por la que se tienen emociones muy fuertes y que es una de las principales fuentes de gratificación (en forma de cariño, compañía, comprensión, disfrute de actividades diversas…).

Desde cierto punto se puede interpretar  normal que la idea de perder esto pueda resultar muy doloroso, pero el problema surge cuando esa idea no se sustenta en datos reales sino que encuentra su origen en las interpretaciones distorsionadas que hace la persona, que son las que le llevan a actuar de un modo que puede acabar por ocasionar malestar al otro y hasta provocar aquello que se teme: la ruptura de la relación.

La otra persona, cuando empieza a ser “víctima” de esos intentos de control (en forma de preguntas constantes, cuestionamiento todo lo que hace, puesta de límites a su vida…), en un primer momento puede no darles importancia, e incluso hacerle gracia y verlos como una muestra de cariño, aviniéndose a ellos para que la pareja esté tranquila, no lo pase mal y comprenda no tiene de qué dudar.

Desafortunadamente los celos han incrementado en la sociedad debido a la creencia a nivel social que establece que “si siente celos es porque me quiere”. , aunque en realidad, los celos no son un reflejo directo del cariño, sino del miedo al riesgo de la pérdida, y a la larga pueden generar problemas en la relación y mucho malestar para las partes implicadas.

Cuando los comportamientos celosos empiezan a aparecer puede pensarse que se trata de una etapa de inseguridad pasajera, pero que en cuanto el compañero comprenda que no tiene nada de lo que temer, todo volverá a su ser. Es por ello que al principio la otra parte de la pareja puede acceder a darle explicaciones de todo lo que hace, a cogerle el teléfono en todo momento, a dejar de salir con los amigos el fin de semana, a dejar de hablar con una persona que es “objeto de sospecha”, pues además las exigencias empezarán siendo moderadas para irse poco a poco incrementando.

Pero una vez ya se han permitido intentos de control previos, es difícil cortarlos a medida que se van manteniendo en el tiempo.

Es importante hacer conciencia de que los celos son un conjunto de comportamientos aprendidos que la persona realiza porque le resultan útiles para lograr ciertos fines: reducir su miedo a perder a la pareja a través de los intentos de control sobre los movimientos de ésta.

Entonces si son conductas aprendidas, hay que tener en cuenta que es posible aprender a manejarlos de otro modo, controlando las interpretaciones irracionales y a sustituirlas por otras más realistas, eliminar los intentos de control sobre la pareja, potenciar la conversación con la pareja, aprender estrategias para el control de la ansiedad…

Aunque no es una tarea fácil, no es imposible y trae grandes beneficios a nivel individual y una relación sana y duradera, una verdadera calidad de vida.

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MIEDO AL EGOÍSMO.

“Combatirse a sí mismo es la guerra más difícil; vencerse a sí mismo es la victoria más bella”

Friedrich von Logau.

Muchos han pasado alguna vez por esta situación, es casi imposible que ninguno no lo haya experimentado, en esta ocasión hablaremos detenidamente del tema. Les compartiré herramientas necesarias para no caer en el mismo error.

miedoSe trata nada más y nada menos del miedo a negarse a todas las situaciones que pese a que les haga sentir mal lo hacen, este temor a “el qué dirán” , o bien a como quedaran delante de una persona, que aprecies o no, ahí están y te hacen “ver” que si estas actuando así es por “egoísta”.

Generalmente este tipo de situaciones atrae frustración, decepción, etc., es un desgaste emocional que nos impide sentirnos bien con las decisiones que tomamos. Básicamente lo centramos en hacer un favor sin decir no, evitar caerles mal, y ceder sin límites, ¿Pero qué hay de nosotros?.

Ahora borremos esto de nuestra mente de una vez por todas, la idea de este presente artículo es que tengas elementos eficaces para eliminar esta situación, a la que nos vemos sometidos muchas veces día con día.

Empecemos:

1.- Jamás te olvides de ti mismo, no, no estamos hablando de que te vuelvas egoísta, primero tú y luego los demás.

2.-Cuando te pidan un favor, no estás obligado a decir sí, la clave está en el derecho a decidir si lo quieres hacer o no.

3.-Otra clave está en identificar si lo que vas a decidir te hará sentir sino bien, por lo menos tranquilo, así te evitaras el conflicto que acabo de describir.

4.- Olvidémosnos de la famosa frase “cuenta conmigo siempre” ,“para lo que sea”, la que más te conviene decir es, “si puedo ayudarte adelante”. Con esto estamos anticipando que no nos comprometeremos.

5.-Si deseas eliminar de tu vida la palabra todo el tiempo, ya es momento de actuar, puedes optar por decir “esta vez te quede mal”, “esta vez se me dificulta”, “ahora te toca a ti” y así sucesivamente hasta que llegue el momento en que con toda seguridad digas no, si tu no quieres.

6.- ¡Date permiso! si estas abrumado, piensa antes de decidir, aun cuando sea una respuesta rápida, pon sobre la balanza el orden de importancia, te aseguro no te arrepentirás.

7.- Por ultimo te pondré un ejemplo muy sencillo:

Cuando alguien te vende un producto que tú no necesitas, no te convence o estas limitado económicamente.

Una de dos:

Cedes y compras aunque te afecte.

Amablemente dices que no, pero agradeces el ofrecimiento.

Lo mismo pasa cuando la gente te propone algo o te pide un favor, por lo cual debemos decidir, si nos conviene y si no nos afecta.

Pongamos en práctica todos estos elementos, sin duda nos servirán para apoyarnos en nuestro quehacer diario, es valido sentirte bien con lo que haces, alcanza este grado de seguridad sin que se interpongan con tus relaciones interpersonales.

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